domingo, 18 de abril de 2010

DEFINICIÓN DE TRABAJO SOCIAL MUNDIAL

IMELDA DODDS
PRESIDENTA DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE TRABAJADORES SOCIALES

CONGRESO INTERNACIONAL DE TRABAJADORES SOCIALES
SANTIAGO DE CUBA, CUBA,
24 AL 29 DE SEPTIEMBRE DE 2001

Muchas gracias por brindarme la oportunidad de dirigirme a ustedes en el día de hoy, lo que para mí constituye un honor y un privilegio, ya que esta es mi primera visita a Latinoamérica y al Caribe y, por supuesto, a Cuba. Quisiera agradecer a nuestra anfitriona, la Sociedad Cubana de Trabajadores Sociales de la Salud, por haber invitado a la Federación Internacional de Trabajadores Sociales a esta conferencia.

Pido disculpas por no haber podido estar con ustedes desde el comienzo de la conferencia. No pude venir antes porque tenía que atender un compromiso en mi país.

Cuando elaboré mi intervención para esta conferencia , el mundo era un lugar diferente.

El terrorismo, sus causas y sus efectos siempre han sido una preocupación para la Federación Internacional de Trabajadores Sociales.

El 11 de septiembre, la magnitud y la naturaleza del terrorismo dio un giro diferente, y en estos momentos enfrentamos la amenaza de una guerra mundial.

La Federación Internacional de Trabajadores Sociales hizo pública una declaración y posteriormente un llamado a la acción como respuesta al ataque realizado en Nueva York y Washington:

Declaración de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales en relación con los ataques terroristas realizados a los Estados Unidos

La comunidad de trabajadores sociales de todo el mundo expresa su profunda conmoción y su aversión por los sucesos ocurridos a Nueva York, Washington y Pennsylvania. La Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) y sus miembros expresan su sincero dolor por las víctimas de este horrible hecho y nuestras sinceras condolencias al pueblo de los Estados Unidos y de otras naciones que perdieron a sus seres queridos. Nuestros pensamientos están dirigidos a nuestros colegas de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales y en particular a su sección en Nueva York, a sus familiares y a seres queridos.

Hemos sido testigos del trágico final del aumento de la tensión a nivel mundial durante varios meses e incluso años. El trabajo positivo encaminado a un proceso de paz eficaz en un grupo de países es ahora mucho más arriesgado.

No podemos aprobar los actos de terrorismo, y aquellos que los ejecutan tienen una responsabilidad moral ante la cual no podemos permanecer indiferentes. Sin embargo, en estos tiempos, los trabajadores sociales de todo el mundo se unirán en una plegaria a favor de una respuesta racional y pacífica a tal atrocidad, y para que las medidas que se tomen busquen la justicia y no la venganza.

En estos momentos parece que miles de personas inocentes pueden haber perdido la vida, y la vida de sus familiares y seres queridos cambiará para siempre. Es muy importante que las medidas que tome cualquier gobierno en respuesta a estos hechos, particularmente el gobierno estadounidense, no conduzcan también a pérdidas de vidas inocentes en cualquier lugar del mundo.

Y sobre todo, hacemos un llamado a las personas, grupos y gobiernos para que no juzguen a una nación, a un grupo étnico o a una cultura en particular. El terrorismo y las guerras son el resultado de la acción de grupos e individuos con un punto de vista distorsionado sobre el poder y como utilizarlo. No se puede ni se debe responsabilizar por su comportamiento a las comunidades que comparten la misma cultura.

La FITS condena la violencia en todas sus formas y en cualquier lugar del mundo. Hacemos extensiva nuestra más sincera condolencia a todos los afectados por este acto de terrorismo y por los ocurridos en el pasado. Como parte de las comunidades nacionales, internacionales y locales, estamos dispuestos a trabajar junto a nuestros colegas para buscar soluciones razonables y pacíficas a este conflicto internacional que conduce a tales atrocidades. Nuestros colegas en los Estados Unidos, en particular, junto con otros profesionales, desempeñarán un papel fundamental en el proceso de recuperación. La comunidad internacional de trabajadores sociales está dispuesta a ayudar en lo que esté a su alcance.

Sydney/Berne, 12 de septiembre de 2001

Firmado Firmado
Imelda Dodds Tom Johannesen
Presidente de la FITS Secretario General de la FITS


En estos momentos es vital que continuemos exigiéndole a nuestros líderes que sigan de cerca las acciones terroristas y que encuentren sus causas.

Sabemos que encontraremos pueblos desposeídos que experimentan día a día las consecuencias reales de la desigualdad en la distribución del poder, las riquezas y los recursos. que viven en la pobreza, tienen poco acceso a la educación, a una adecuada atención médica, etcétera.

Cuando digo estas palabras estoy consciente de que me encuentro en una región, de hecho, en un país, que ha sufrido por mucho tiempo los efectos de la influencia de los Estados Unidos de América.

Para mí es un gran honor ser Presidenta de una organización internacional tan activa. Esto me ha permitido ver el trabajo social en casi todos los continentes y en los próximos días, espero aprender más acerca del trabajo aquí en Cuba.

Como ya les había dicho nuestro Secretario General, Tom Johannesen, centraré mis observaciones en nuestra definición de trabajo social y en cómo esta transmite nuestra ética y compromiso para con los derechos humanos. Estos tres aspectos nos dan unidad; sin embargo, los ponemos en práctica de formas muy diferentes en todo el mundo, ya que el trabajo social se realiza en correspondencia con las condiciones de cada lugar.


Definición de Trabajo Social


La Definición de trabajo social nos caracteriza, nos unifica a nivel mundial y nos diferencia de otras profesiones y grupos que tienen objetivos similares. Es lo que guía nuestras actividades.

En la Reunión General celebrada en Montreal, en julio de 2000, la FITS adoptó la nueva definición de trabajo social. Recientemente, la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (IASSW) también adoptó esta definición:

"La profesión del trabajo social promueve el cambio social, la solución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación de las personas para incrementar el bienestar. Mediante la utilización de teorías sobre el comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los derechos humanos y la justicia social son fundamentales para el trabajo social."1

Esta definición sustituye a la publicada en 1982, la cual, aunque acertada, no abarcaba la diversidad de trabajo social en el contexto internacional. Como ya he señalado, el trabajo social tiene diferentes matices en todo el mundo. Era necesario que la definición abarcara esta diversidad sin perder la esencia de su significado. Con la definición aparece una hoja de comentario que expone en mayor detalle los elementos más importantes.

COMENTARIO
El trabajo social en sus distintas expresiones se dirige a las múltiples y complejas relaciones entre las personas y sus ambientes. Su misión es facilitar que todas las personas desarrollen plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y prevenir las disfunciones. El trabajo social profesional está enfocado a la solución de problemas y al cambio. Por ello, los trabajadores sociales son agentes de cambio en la sociedad y en la vida de las personas, familias y comunidades para las que trabajan. El trabajo social es un sistema de valores, teoría y práctica interrelacionados.

Valores
El trabajo social surge de los ideales humanitarios y democráticos, y sus valores se basan en el respeto a la igualdad, el valor y la dignidad de todas las personas. Desde sus comienzos hace más de un siglo, la práctica de trabajo social se ha centrado en hacer frente a las necesidades humanas y desarrollar el potencial humano. Los derechos humanos y la justicia social constituyen la motivación y la justificación de la acción del trabajo social. En solidaridad con quienes están en desventaja, la profesión lucha por mitigar la pobreza y liberar a los vulnerables, excluidos y oprimidos, para promover su inclusión social. Los valores del trabajo social están expresados en los códigos de ética profesional nacionales e internacionales.
Teoría
El trabajo social basa su metodología en un conjunto sistemático de conocimientos sustentados en la experiencia y derivados de la investigación y de la evaluación práctica, incluyendo el conocimiento sus contextos locales e indígenas. Reconoce la complejidad de las interacciones entre los seres humanos y su entorno, así como la posibilidad de que la personas, por un lado, se vean afectadas por todo lo que influye sobre ellas y, por otro, modifiquen estas influencias, incluyendo los factores biopsicosociales. La profesión de trabajo social recurre a teorías acerca del desarrollo y comportamiento humano, así como acerca de los sistemas sociales, para analizar las situaciones complejas y facilitar los cambios personales, organizativos, sociales y culturales.

Práctica
El trabajo social se enfrenta a las barreras, desigualdades e injusticias existentes en la sociedad. Responde a las crisis y emergencias, así como a los problemas personales y sociales de la vida diaria. Utiliza una variedad de experiencias, técnicas y actividades consecuentes con su centro de atención holístico en las personas y sus entornos. Las intervenciones del trabajo social abarcan desde los procesos psicosociales que se centran fundamentalmente en el individuo, hasta la participación en la política, la planificación y el desarrollo sociales. Las intervenciones incluyen el asesoramiento, el trabajo social de casos, el trabajo social con grupos, el trabajo de pedagogía social y el tratamiento y terapia familiar, así como los esfuerzos para ayudar a las personas a obtener servicios y recursos en la comunidad. También incluyen la dirección de organismos, la organización comunitaria y la participación en la acción sociopolítica para influir en la política social y en el desarrollo económico. El centro de atención holístico del trabajo social es universal; pero las prioridades de la práctica del trabajo social variarán de un país a otro, y con el tiempo, en dependencia de las circunstancias culturales, históricas y socioeconómicas.

¿Cómo se pone de manifiesto esta afirmación en nuestro trabajo en todo el mundo?

Los trabajadores sociales que laboran en Zimbabwe o Kenia enfrentan retos muy diferentes a los que laboran en Singapur, el Reino Unido, Canadá, Bangladesh y, por supuesto, en Cuba. Las circunstancias son completamente diferentes.

Las consecuencias de la globalización, a lo que ya se refirió el Secretario General, varían en cada uno de los países mencionados. En Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, los trabajadores sociales enfrentan el problema de una población de 120 millones de habitantes, que vive en áreas densamente pobladas, incluso en las zonas rurales. El país es propenso a desastres naturales de gran magnitud, debido a las inundaciones provocadas por los monzones. Las ciudades y las grandes comunidades están muy contaminadas. El tratamiento de los desechos es totalmente inadecuado y las condiciones sanitarias que propician la transmisión de enfermedades constituyen una gran preocupación.

El mercado del trabajo, tanto formal como informal, es complejo y está lleno de problemas enraizados. Los problemas de trabajo y prostitución infantil están bien arraigados.

La pobreza no sólo es el mayor problema, sino que es palpable. Está completamente a la vista. Los barrios bajos de Dhaka y de otras ciudades y áreas rurales son extensos y favorecen en gran medida la agudización de los problemas de salud y de otros problemas del medio ambiente. El trabajador social conoce bien el caracter cíclico de la pobreza que, en este país, es muy marcado.

Muchas familias, en particular, en zonas de tugurio, viven en condiciones de hacinamiento. Se asean y lavan la ropa y los utensilios de cocina en las mismas aguas estancadas que se utilizan para el servicio sanitario. Viven con menos de un dólar estadounidense diario. Las consecuencias son evidentes y deprimentes.

No obstante, Bangladesh es el lugar, de hecho, la cuna, de algunos de los trabajos más creativos, de los que es parte el trabajo social. El Banco Gareem y los programas de microcrédito asociados forman la base de estrategias muy eficaces para mitigar la pobreza. Aunque tomará algún tiempo antes de que se vean los resultados del trabajo sobre medio ambiente y educación sanitaria y de las medidas para lograr la igualdad entre los sexos, en un futuro se obtendrán logros.

En Zimbawe, los trabajadores sociales enfrentan las consecuencias de una batalla política muy tensa y destructiva, que ha provocado que la economía de ese país deje de ser una de las más estables de África y tenga una tasa de inflación cercana al 70 por ciento, un índice de desempleo mayor que el 50 por ciento, una grave escasez de alimentos en algunas regiones del país y un índice de enfermos del VIH/SIDA del 25 por ciento, que va en aumento. Dar respuestas sistémicas eficaces al VIH/SIDA y a sus consecuencias constituye el reto más apremiante de Zimbabwe y, de hecho, del continente, donde muchos adolescentes son los miembros de más edad de sus familias, pues el resto ha muerto víctimas del SIDA.

Aquí, en Cuba, la población supera los 12 millones de habitantes, de los cuales el 75 por ciento reside en zonas urbanas. La esperanza de vida es similar a la de muchos otros países. Su clima también es propenso a desastres naturales como consecuencia de huracanes que pueden provocar y, de hecho, provocan catástrofes. El índice de desempleo está en un 6 ó 7 por ciento y tengo entendido que la relativa prosperidad de los trabajadores por cuenta propia podría estar empezando a crear tensión dentro de la comunidad. El bloqueo impuesto por los Estados Unidos limita la capacidad de su país de interactuar libremente a nivel internacional. Esto es lo poco que sé de las circunstancias en que ustedes trabajan. Si mis conclusiones son acertadas, entonces, las consecuencias de la pobreza son también un problema real, más particularmente desde que se inició la liberalización como resultado del derrumbe de la antigua Unión Soviética.

En otras partes de América Latina, los trabajadores sociales enfrentan conflictos relacionados muchas veces con una industria multinacional muy poderosa: el tráfico ilícito de drogas. Otro problema que preocupa a los trabajadores sociales en todo el mundo es la industria del sexo, en especial el abuso sexual en niños. Todos estos problemas requieren de un enfoque diferente, polifacético y estratégico. Algunos ponen en riesgo a los trabajadores sociales. Nosotros continuamos abogando por un colega de Guatemala, Carlos Toledo, quien, después de informar a la policía sobre un pedófilo muy influyente, terminó en la cárcel y hoy está cumpliendo una condena.

En los llamados países desarrollados, los trabajadores sociales también enfrentan la pobreza, aunque, por supuesto, menos que en otras partes del mundo. Los índices de enfermedades mentales son altos, al igual que los índices de violencia familiar, suicidios y problemas relacionados con la justicia de menores, por sólo mencionar algunos.

El racismo sigue siendo un problema grave en todos los países. En la Cumbre de Durban sobre el Racismo y formas conexas de intolerancia celebrada recientemente, quedó bien claro lo mucho y lo poco que hemos avanzado.

Ética
Me gustaría que presten atención a la última oración de la definición. Los principios de los derechos humanos y la justicia social son fundamentales para el trabajo social. Esto reafirma nuestro compromiso universal con los principios de los derechos humanos y la justicia social. Para cumplir con este compromiso también debemos preocuparnos por las normas del trabajo social. Debemos garantizar que las personas con quienes trabajamos, posiblemente entre las más vulnerables y desfavorecidas, reciban el mejor servicio y el más presa este compromiso por medio de su Comisión de Derechos Humanos. La Comisión trabaja de forma conjunta con Amnistía Internacional y con otras organizaciones defensoras de los derechos humanos. Su objetivo es brindar apoyo a trabajadores sociales, estudiantes del trabajo social y trabajadores del servicio social que hayan sido víctimas de la violación de los derechos humanos.

Nuestra comisión está formada por un Secretario (actualmente el Profesor Jim Ife, de Australia) y un comisionado de derechos humanos en cada región. En estos momentos la comisionado para América Latina y el Caribe es la colombiana Mathilde Quintero, quien cuenta con la asistencia de Lourdes Torres Jauregui, de Bolivia.

Los comisionados trabajan conjuntamente con las asociaciones de trabajadores sociales para identificar aquellos asuntos relacionados con los derechos humanos, en los que la comisión pueda intervenir, ya sea pidiéndole a los trabajadores sociales que participen en campañas por medio de cartas o de otra forma.

Hoy en día, en esta región, podemos hacer campañas a favor de dos trabajadores sociales:
Phyllis Coard, encarcelado desde 1983 en la isla caribeña de Granada, actualmente en libertad temporal
Carlos Toledo, de Guatemala, a quien ya mencioné

Además de la asistencia social individualizada, la Comisión realiza programas de educación en materia de derechos humanos y eleva propuestas a los gobiernos sobre asuntos de derechos humanos que preocupan a los trabajadores sociales. También hemos intervenido directamente en países en los que se han manifestado crisis de los derechos humanos, como en Timor Oriental. Por otra parte, ha elaborado declaraciones sobre derechos humanos, que luego la FITS da a conocer (por ejemplo, la crisis en Kosovo) e informes a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

A través de la Comisión, la FITS apoya activamente a las organizaciones miembros en su enfrentamiento a problemas de derechos humanos que surgen en sus países. En 1999, la FITS, por sugerencia de la Comisión, presentó demandas a los gobiernos de Australia y Canadá. Actualmente, estamos preparando una demanda al gobierno de Bush, en cuanto a un conjunto de asuntos sobre los derechos humanos que repercuten no sólo en los Estados Unidos, sino también a nivel internacional.

Conclusiones
Muchos de los problemas del pasado siglo estarán presentes aún en este siglo, y eso no es sorprendente. Desde que se creó el trabajo social, hemos tratado de solucionar problemas relacionados con la pobreza, la salud precaria, el acceso a la educación y las consecuencias de la guerra y de los desastres. Aspectos de los últimos años del siglo XX, como la globalización, la repercusión de los refugiados de guerra o de hambruna, los efectos de la comunicación global, el incremento de la movilidad demográfica y la degradación del medio ambiente, seguirán siendo grandes retos para la comunidad internacional y para los profesionales del trabajo social.

En nuestra práctica diaria, dondequiera que trabajemos, la definición de trabajo social debe guiar nuestras ideas actuales y futuras. Como señalé al inicio de esta presentación, somos una profesión formada que actúa en un contexto. Durante el pasado siglo, el mundo fue testigo de cambios significativos y, sin duda alguna, lo será otra vez. Esto nos impone una renovación continua de nuestro trabajo y de nuestra educación. Para ese proceso, la definición es fundamental. Somos una profesión dinámica que requiere de una descripción contemporánea. Trataremos de revisar formalmente la definición cada cuatro años. Teniendo en cuenta esto, los exhorto a ser parte del pensamiento analítico que, estoy segura, continuará perfeccionando las bases de nuestra profesión.


Juliana Ramírez
TS - UNMSM
Fuente: http://www.ifsw.org/p38000374.html

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